Nacido como José Rico Jiménez, Pepe de la Isla se trasladó siendo joven a Málaga, al barrio de Huelin, donde adoptó el nombre artístico con el que pasaría a la historia. Se dio a conocer en los años cuarenta y debutó como profesional en 1943 con la compañía Mosaico Andaluza. Muy pronto comenzó a pisar los principales escenarios de la capital malagueña, iniciando una carrera que lo llevaría de gira por toda Andalucía. A lo largo de su trayectoria compartió escenario con figuras clave del flamenco como Manuel Vallejo, Pepe Marchena o Antonio Molina, y formó parte de grandes espectáculos como Solera andaluza. También llevó su cante fuera de España en giras internacionales con compañías como la de José Greco, actuando en países de África, América y Oceanía junto a artistas como Paco de Lucía. Coín quiso perpetuar su figura con la creación, en 1991, de la Peña Flamenca Pepe de la Isla, que hoy cuenta con 35 años de historia, así como con el Festival Flamenco que lleva su nombre y lo recuerda cada año. Su legado también se mantiene vivo en el recuerdo de su familia, como en el homenaje que la peña rindió a su figura con la presencia de su esposa, reconociendo toda una vida ligada al arte del cantaor y con Coín como bandera. Pepe dejó también un importante legado discográfico, con trabajos dedicados a los cantes de Málaga, reflejo de un artista profundamente arraigado a su tierra y a su tiempo. Falleció en Málaga en 1987, tras una larga enfermedad, pero su voz sigue siendo parte esencial de la memoria del flamenco. Hoy, en el centenario de su nacimiento, Coín y el mundo del flamenco rinden homenaje a un cantaor que forma parte de la historia viva de Andalucía. #noticias #cultura
