Septiembre marca el final del verano y el principio de una cuenta atrás: la del frío. Por eso hoy nos hemos ido en busca de uno de esos oficios que, aunque vemos menos de lo que nos gustaría, sigue siendo imprescindible: el deshollinador. Antes de que llegue el frío, toca poner a punto uno de los rincones más acogedores de muchas casas: la chimenea. Y para hacerlo hay profesionales que conocen cada rincón de estas instalaciones. Él es Roberto y lleva años dedicándose a un oficio que otros países sigue teniendo una presencia mucho más habitual que en España. Y si hay profesiones que tienen uniforme propio, la del deshollinador es una de ellas. Y, además, un uniforme muy especial. Tanto, que Roberto se casó vestido con él. La suerte está echada, así que solo queda una cosa: empezar a trabajar. Pero vamos a lo importante: ¿qué hace exactamente un deshollinador cuando llega a una casa? Hoy nos lo va a enseñar paso a paso. Y es que una parte fundamental de su trabajo es encontrar situaciones que, de no corregirse, podrían acabar provocando un incendio. Un deshollinador debe ser también un experto en prevención. Y el siguiente paso es limpiar la chimenea, aunque el trabajo de un deshollinador no termina cuando desaparece el hollín. Al hacer la revisión, el deshollinador no solo suele descubrir y prevenir posibles problemas, también puede descubrir muchas otras cosas. Y si pensábamos que el trabajo terminaba dentro de la casa, estábamos equivocados. Porque una parte importante del oficio se desarrolla ahí arriba. El tejado también forma parte de su lugar de trabajo y desde allí comprueba el estado de las chimeneas y realiza diferentes tareas de mantenimiento. Y hay otro problema que puede aparecer en lo alto de una chimenea: los animales. Y si nos tenemos que llevar una lección del día de hoy, es la siguiente: el buen funcionamiento de una chimenea empieza mucho antes de encender el primer fuego. #noticias #oficios
