EL PAN DE CADA DÍA

Las panaderías tampoco han cerrado durante la pandemia para garantizar el suministro

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Cuando repasamos los servicios esenciales que nos han ayudado a sobrellevar los momentos más duros de la crisis sanitaria que está marcando este 2020 todos pensamos en primer lugar en los sanitarios, también en las fuerzas de seguridad, en empleados del sector público que mantienen activa la maquinaria del estado o en los supermercados y transportistas que han mantenido abastecidos los establecimientos para garantizar los alimentos. Pero hay algo muy cercano y que en Coín además  tiene mucha tradición como es el pan. Quizá por esa cotidianidad no hemos reparado en que durante todos esos meses, cada día no nos ha faltado el pan. En el obrador de la panadería Santa Ana, Jesús Pacheco nos cuenta como fueron esos primeros momentos de la pandemia con la declaración del estado de alarma y como se trabajaba en medio de la incertidumbre.

Las circunstancias obligaron a  intensificar el trabajo, pues los pedidos a domicilio se incrementaron y las condiciones para desarrollar esa tarea no era la más propicia, aún así desde el sector no se ha fallado y el pan ha salido del obrador cada uno de los días de esta crisis.

En todo este tiempo se ha sido muy escrupuloso con las normas de seguridad básica. Si siempre es necesario mantener unas normas de higiene extraordinarias, al tratarse de alimentos, en esta ocasión han debido aplicarse aún con mayor exigencia.

Tras los meses más duros, con el confinamiento de la pasada primavera, la situación comenzó a relajarse y Jesús entiende que esas ganas de recuperar la normalidad han podido propiciar la actual situación que vuelve a ser preocupante.

Dejamos a Jesús preparando una nueva hornada para que no nos falte el pan de cada día y el nos despide con un mensaje final en el que reclama respeto  a las normas y al trabajo de todos, porque en esta pandemia es la salud de todos la que está en juego.